Este sábado 11 de octubre, a las 18:00 horas (tiempo de Roma) y 10:00 horas (tiempo de México), se llevó a cabo en la Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el rezo del Santo Rosario por la Paz, presidido por el Papa León XIV.
Ante la mirada amorosa de la Virgen de Fátima, miles de fieles —religiosos y laicos— acompañaron al Santo Padre en una plegaria mundial por el fin de la violencia. La presencia de la imagen original de la Virgen, traída desde Fátima, Portugal, dio un toque profundamente especial a esta jornada de oración.
El evento, transmitido a nivel mundial, unió millones de corazones y voces que se elevaron al unísono, pidiendo la paz para todos los pueblos.
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¿Cómo se vivió el Santo Rosario por la Paz?
Como es tradición, el Papa León XIV recorrió la plaza en el papamóvil, saludando a los presentes antes de tomar su lugar en el presbiterio, a los pies de la Virgen de Fátima.
El sol comenzaba a caer sobre la Plaza de San Pedro cuando el canto del Veni Creator Spiritus marcó el inicio de la oración, invocando al Espíritu Santo y pidiendo la intercesión de María Santísima.
Se meditaron los Misterios Gozosos, propios del sábado, leídos y meditados por distintos laicos en un ambiente de profunda devoción.
Un rosario en múltiples idiomas
Tanto los peregrinos presentes como los miles de fieles conectados en redes sociales se unieron en oración en distintos idiomas.
Los misterios se rezaron en italiano, inglés, español, francés y portugués,respectivamente, acompañados por cantos y las letanías lauretanas en latín, símbolo de la universalidad de la Iglesia.
Reflexión del Papa León XIV
Al concluir el rezo, el Papa compartió una reflexión centrada en la perseverancia en la oración, recordando el ejemplo de la primera comunidad cristiana:
“No nos cansamos de interceder por la paz, don de Dios, que debe convertirse en nuestra conquista y en nuestro compromiso.”
El Santo Padre destacó la actitud de María, silenciosa y firme, como modelo de auténtico discipulado:
“El verdadero discípulo no necesita muchas palabras, sino una sola actitud: hacer lo que Él nos diga.
Esas palabras son casi un testamento: deben ser muy queridas por los hijos, como todo testamento de una madre.”
También exhortó a ser portadores de una paz que nace de la misericordia y no del poder:
“Entre las palabras de Jesús que no queremos dejar caer, recordemos hoy una muy especial, dirigida a Pedro en el huerto: ‘Guarda tu espada en la vaina’.
Lo primero que debemos hacer es desarmar el corazón, porque si no hay paz en nosotros, no podremos dar paz.”
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Exposición y Adoración del Santísimo Sacramento
Después de la reflexión papal, se dio paso a la Exposición del Santísimo Sacramento del Altar, acompañada por el canto Adoro Te Devote.
En un silencio lleno de fe y adoración, los fieles oraron intensamente por la paz del mundo. Unidos en una sola voz, elevaron una plegaria universal para pedir el don del perdón y la reconciliación entre los pueblos. La bendición del Santísimo Sacramento, signo de consuelo y esperanza, alcanzó también a quienes se unieron desde la distancia por medio de la transmisión en línea.
El momento de adoración culminó con la reserva del Santísimo y finalmente, la Virgen de Fátima fue llevada en procesión hacia el interior de la Basílica de San Pedro, concluyendo así la vigilia de oración por la paz.
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