No fuimos miles, ¡fuimos cientos de miles!

Testimonio y reflexión de la Marcha por la mujer y la vida, el 3 de octubre de 2021

“Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas”. Génesis 15, 5.

Si algo nos han demostrado los medios de comunicación estos últimos días, es que son incapaces de contar las estrellas. 

Y es que, el pasado domingo, cientos de miles de católicos marchamos en favor de la mujer de la vida en las calles de nuestra ciudad, haciendo del Paseo de la Reforma un escenario de amor y fraternidad entre todos los que se proclamaban defensores de los más indefensos. 

Pero no sólo levantamos la voz por aquellos que tienen derecho a vivir tanto como nosotros: también fue un grito de reclamo hacia soluciones reales para los problemas de las mujeres; un reclamo en contra de la cortina del aborto que funciona como tapadera para no darle apoyo a la mujer y a la familia. 

Los medios de comunicación, en sintonía con la agenda progresista, han hecho su “trabajo”, tergiversando las causas reales de la marcha a modo de mofa y, convirtiendo las acciones de los católicos y otros muchos considerados dentro del movimiento provida en la comidilla de las redes. 

¿Qué ocurrió realmente en la marcha? Habría que escuchar las voces de los que estuvieron en tan inmensa avanzada, su propósito, e ignorar el silencio de los medios masivos. 

Te puede interesar: Un millón de personas hacen historia en la Marcha por la Mujer y la Vida

El comienzo de la Marcha por la Mujer y la Vida

La cita fue temprano, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, a las 11 de la mañana. 

A unos minutos de la hora acordada, se veían apenas unos grupos congregándose en el recinto, aunque, para las 11 en punto, había tanta gente que ya era difícil moverse. 

“No me di cuenta en qué momento llegó tanta gente, de pronto, ya estaban aquí”, expresó Luisa Argueta, Coordinadora de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Azcapotzalco.

Los Medios Digitales al servicio de la Diócesis llegamos un poco después, cuando el lugar ya estaba inundado de los colores blanco, rosa y celeste. 

Aunque ya había pasado cerca de media hora, no veíamos el momento de avanzar. “Somos tantos que resulta imposible avanzar hacia el Ángel”, comentó Daniel, un joven asistente a la marcha que seguía la transmisión por medio de su celular”.

No te pierdas: La guerra: reflexión del padre Victoriano de Jesús Ibáñez

Tardamos en avanzar más de una hora

 

Pasada más de una hora, empezamos a avanzar lento y comenzó la proclama pacífica hacia El Ángel de la Independencia, en la que participaron familias enteras y gente de todas las edades, desde niños pequeños hasta abuelos tomados del brazo de sus hijos.

Pero la presencia que más destacó fue la de los jóvenes: chicos y chicas que, con pancartas, cantos, bailes y toda su energía, expresaron su rechazo hacia el crimen del aborto. 

“Mujer, te mereces algo mejor que el aborto”, rezaba la cartulina de una joven acompañada de sus amigas.

“Es fácil apoyar el aborto cuando no eres tú al que van a matar”, se leía en otro de los muchos carteles de la avanzada. 

“Soy ateo y provida. No es cuestión de religión. es cuestión de humanidad”, decía una pancarta sostenida por un joven que marchaba junto a los cientos de miles que íbamos en dirección al Ángel de la Independencia, de forma pacífica. 

Te interesa: Las 8 declaraciones más fuertes del Papa Francisco sobre el aborto

Llegando al Ángel

Lianna Rebolledo (Fb: Lianna Rebolledo)

Al ser tantas personas en la marcha, muchos no pudimos escuchar todos los testimonios que preparó la Asociación Mujer y Vida. Sin embargo, tuvimos la bendición de escuchar el testimonio de Lianna Rebolledo, activista provida que fue secuestrada a los 12 años, y que de ese rapto quedó embarazada. 

“Que te arruinaron la vida, que no puedes salir adelante, es lo más cruel que le puedes decir a una embarazada”, exclamó sin titubear. “Hoy en día, mi hija es lo mejor que me ha pasado en la vida”. 

Cuando el contingente terminó de conglomerarse en la Glorieta del Ángel de la Independencia, el evento ya casi había terminado, pero pudimos escucharnos, al unísono, entonar nuestro Himno Nacional Méxicano, con el ritmo de un sólo corazón.

Y fue en ese momento cuando recordé las palabras que Dios le dijo a Abrán: “Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas… así será tu descendencia”.

Abraham, ¡aquí está tu fiel descendencia!

No te puedes perder: Ahí está tu hijo, ahí está tu Madre

DATOS DE LA MARCHA POR LA MUJER Y LA VIDA

  • Según información del medio Aciprensa, fueron más de 300 mil personas a la marcha del 3 de octubre, tan sólo en la Ciudad de México.
  • En Guadalajara, se estima que el contingente se formó con la participación de 150 mil personas.
  • Más de 500 mil participantes se sumaron en otras ciudades del país. Se calcula que alrededor de un millón de personas marcharon en defensa de la vida. 

Entérate de más información sobre nuestras actividades en el sitio de la Diócesis de Azcapotzalco

Editora web de los Medios Digitales de la Diócesis de Azcapotzalco
Instagram: @joss_saharaltair